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sábado, 1 de marzo de 2014

¿Quién es Inés?

Dos libros con el personaje Cucucito ilutrados por Agi.
La respuesta es fácil: Inés es Inés Malinow, escritora para niños y adultos que tuvo después una amplia trayectoria, sobretodo en la literatura infantil. Tengo registrados 61 Bolsillitos de su autoría, todos entre 1952 y 1955, pero seguramente hay más.
Aparte de las Caperucitas, son personajes suyos Escamita, que tiene varios cuentos: Escamita la sirenita (Nº121), Escamita y el pescador (Nº179), Escamita y el viejo pulpo (Nº183); e Inosito, que estuvo desde un principio en la colección: Inosito (Nº7),(ilustrado por Alberto del Castillo; todos los demás son de Csecs)Inosito va a la escuela (N°57)Las vacaciones de Inosito (Nº99), ¡Feliz Navidad! (N°194), N de nueces (N°212.
 Este personaje, muchos años después siguió publicando aventuras en otras editoriales : por ejemplo, ¡Buena suerte Inosito! en Plus Ultra o  Los trabajos de Inosito, en Magisterio del Río de La Plata).


Editorial Plus Ultra, ilustrado por Aliia Portilla, 1979

Es la autora de los primeros libritos que tienen a Pepe Bolsillitos como protagonista: El librito de Pepe Bolsillitos (Nº134),Pepe Bolsillitos en la Ciudad al Revés (N°136) El Año Nuevo de Pepe Bolsillitos (Nº 148) y El Bolsillito Nº 150 (Nº 150, obviamente), entre otros.El ilustrador es Hugo Csecs.
Este personaje al principio sólo aparecía en las contratapas, proponiendo juegos y entretenimientos, pero, gracias a Inés, comenzó a vivir sus propias aventuras.
Los cuentos de Inés que más me gustaban de niña eran los de la serie de las estaciones: Primavera (Nº81) una hermosa chica de cabellos largos, con un vestido verde lleno de flores, que corría por los campos haciéndolos florecer y cubriendo los árboles de hojas; Otoño (Nº106), una especie de duende travieso con gorro puntiagudo y zapatos en punta, que pintaba las hojas de amarillo, pinchaba las barrigas de las nubes y les hacía cosquillas a los enanitos; El Invierno (Nº120), un viejito de barba blanca, amigo de Granizo y primo de Lluvia que “espía por las ventanas y dibuja con su aliento barquitos y gatitos en el vidrio”…Seguramente había también un cuento sobre el verano, pero nunca lo vi ni lo tengo registrado.
Releer estos cuentos me confirma que Papá Noel es Inés porque La fábrica de la lluvia (Nº165) tiene la misma explicación maravillosa de los fenómenos naturales. En este cuento, las Caperucitas y Don Colorinche entran en el taller del hermano Barómetro (esas pequeñas casitas del tiempo tan de moda en la época), llegan al cielo y ven, asombradas, cómo los enanitos fabrican las nubes con moldes y las gotitas de agua redondeándolas con la yema de los dedos, y cómo Don Vendaval come glotonamente buñuelos de aire mientras su hija Brisa, una muchacha tan linda como Primavera, vuela hacia la tierra para impedir que la mamá de las chicas se moje…

N°19 Animalitos para pintar, como su nombre lo indica, un cuento breve con dibujos para pintar realizados por Ton.
N°25 Colorín Colorado un librito con pictogramas ilustrado por Nora.
N°26 Mis juguetes, también ilustrado por Ton.
N°35 Las hadas, delicadamente ilustrado por Teo.

N°58 La reina de las Flores, ilustrado por Agi.
N°61 Nina la bailarina, ilustrado por Babi.
N°63 El cumpleaños de Mamita, ilustrado por Breccia.
N°64 Los obreros del Bosque, ilustrado por Lavigne.
N°79 Los cuatro hermanitos, ilustrado por Anita Weil.
N° 85 El caballito de madera, uno de los preferidos de mi infancia, ilustrado por Ruth.
N°86 La familia Felita, casi seguro el primer Bolsilito "con sorpresas", ilustrado por Breccia.
N°90 ¡Hasta el año que viene escuelita!, ilustrado por A. del Castillo.
N° 146 La navidad de Berilín.
N°149 La carrera de Gatito
N°162 La orejita de Perlina
Los tres ilustrados por Csecs y pertenecientes a la serie "Gatito" en la cual participó en los textos también Boris. En cuanto a Oesterheld, que era el principal guionista de las historietas de Gatito en la revista Colección Gatito, no escribió ningún Bolsillito de esta serie.
N°151 La serenata de las Caperucitas, ilustrado por Ruth, pertenecienta a la serie "Las Caperucitas" en la cual todos los cuentos que tengo, excepto éste, están firmados por el misterioso Papá Noel...

Otros trabajos de Inés para la Editorial Abril:


El rey y la princesita, ilustrado por Ton, N°11 de la colección "¡Qué parejita!", 28 de junio de 1952.


Inosito y los Reyes Magos, ilustrado por Csecs, colección "Cuentos de Abril", marzo de 1958. (tapa dura, 20 páginas).

Y para otras editoriales:


Colección "Mis animalitos" de Editorial Sigmar. Ilustrados por Raúl Stevano.


Sigmar, 1976, ilustrado por Néstor Luis Battagliero

Plus Ultra, 1981, ilustrado por Luis Pollini

8 comentarios:

  1. Gracias Susana por esta linda publicación. Qué maravilla que te ocupes de los Bolsillitos! Claudia Prieto-Malinow

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    1. ¡Hola, Claudia! Este blog puede llegar a ser infinito...Acabo de actualizarlo poniendo todos los títulos de tu mamá que tengo. Si es que tenés algún otro, avisame. cariños.

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  2. Paso a transcribir los comentarios que Virginia, hija menor de Inés , puso en facebook:

    Escrito por Virginia Fineberg, hija de Inés Malinow

    En mi casa, de chica, los Bolsillitos eran cosa seria. Eso se debía a que mi mamá, Inés, quería conservar impolutos los pocos que lograba rescatar, generalmente, del quiosco en que se vendían. Abril no le daba copias y ella intentaba salvarlos del huracán inevitable que era la habitación de sus hijas.

    Eso significaba que, más allá de mi colección personal, de la que hablaré más adelante, los Bolsillitos de Inés sólo hacían apariciones de estrella invitada. Recuerdo que, cuando estaba enferma, mi mamá me traía todos sus libritos, para que me entretuviera en esos días largos y monótonos. Así, leía y releía las aventuras de Inosito, las piruetas de Nina, la Bailarina y las hazañas comerciales de la Señora Dógoda. Claro que, por suerte o por desgracia, yo nunca estaba enferma, así que los Bolsillitos de Inés eran para mí casi una fábula, conocida pero distante. Fui creciendo y, sin olvidarlos, los relegué a un cajón protegido del pasado.

    Como a mucha gente de mi generación, la vida me hizo andariega. Así, me fui de la Argentina, para siempre, al terminar la facultad, en 1981. Viví 23 años en París hasta que, con mi marido y mis hijos, nos instalamos en Nueva York en 2004. Y mi colección personal de Bolsillitos, increíblemente, no solo me siguió obstinadamente en cada nueva etapa, sembrada de mudanzas, manos chiquitas que hurgaban mi biblioteca y contenedores internacionales, sino que logró sobrevivir hasta hoy. Ocupa ahora un lugar privilegiado en una de mis bibliotecas. Eso sí, como tengo gatos muy atrevidos, los puse arriba de todo, para que no puedan alcanzarlos.

    También a Inés el tiempo le fue pasando. Un día, de manera brutal, tuvo que dejar su departamento en la avenida Pueyrredón. Y cuando logré llegar a él, entre las pilas de libros abandonados y tirados por el piso, encontré dos carpetas con sus Bolsillitos. ¡Los que ella había escrito! Por supuesto, me los traje a Nueva York y pasaron a engrosar mi colección del estante de arriba.

    De pronto, un día como otros, recibo un mail de Susana. Me cuenta que es investigadora, que se ha concentrado nada menos que en los Bolsillitos y que Inés ocupa un lugar privilegiado en su trabajo. Voy corriendo a mi escondrijo. Encuentro los Bolsillitos. Y no puedo creer que esos libritos tan ínfimos hayan logrado sobrevivir a tanto. Y que sigan habitando no solo mi vida sino, al parecer, la de muchas otras personas.

    Me entero también por Susana de que Inés tiene seguidores y admiradores de su literatura infantil. La llamo y se lo cuento. Ya casi lo ha olvidado todo, pero le recuerdo las anécdotas de sus personajes. Como es muy educada, se ríe. Creo que se alegra.

    Quiero agradecer a Susana, que ha salvado la memoria de los Bolsillitos, así como a todos aquellos que están determinados a preservar y proteger algo tan frágil pero indestructible: la memoria de toda una época en la Argentina, quizá más inocente, menos feroz, en mi caso, podría decir, la única que rescato. Quizá ustedes, como yo, todavía puedan citar de memoria pasajes enteros de sus Bolsillitos. Se los agradezco, en mi nombre y en el de Inés.

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  3. Transcribo información brindada por Virginia Fineberg:
    Lo que haré es ir enviándote el material que tengo; te cuento, desde ya, algunas anécdotas.

    Para cuando yo empecé a amar los Bolsillitos, en 1960, mi mamá ya casi no escribía ya para Boris. Sí, en cambio, lo hacía Beatriz Ferro, que era una buena amiga de Inés. Lo mismo puedo decir de Marta Giménez Pastor, que fue una escritora espléndida y también una muy buena amiga. De hecho, tengo las señas de su hija, Mireia Raab, y puedo dártelas si te interesan.

    Con respecto a los Bolsillitos que mostrás, Lolo el marinero, recibió ese nombre en homenaje al hermano de Inés, Manuel René Malinow, un científico eminente que emigró a los Estados Unidos en 1963 y al que la familia llamaba Lolo.

    También Manolín, el zapatero, tiene una referencia familiar. Era Manolo, o sea Manuel Wechler, un primo que mi mamá adoraba y que en la vida real era juez federal, además de ser un tipo encantador y muy travieso de chico.

    Un tercer Bolsillito, Nina la Bailarinita, era un homenaje a Nina Vyrubova, una bailarina maravillosa que Inés admiraba mucho. Como sabrás, la danza fue también una de sus pasiones y fue crítica durante años en diversos medios, entre ellos La Nación y La Gaceta de Tucumán.

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  4. Verlos en conjunto pone la piel de gallina. Qué tremenda obra de arte es esta colección. Este blog merecería un libro, una gran exhibición... No sé por qué lo relaciono con una exposición que vi hace un tiempo en el MoMA, que se llamó Inventing Kindergarten, sobre la influencia de Fredrick Froebel en artistas como Kandinsky, Mondrian o el arquitecto Frank Lloyd Wright. No me extrañaría que los Bolsillitos, con su riqueza, hayan influido en algunos artistas de hoy. Habría que analizar los hilos conductores...

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  5. ¡Hola, Laura! te puedo contar cómo influyeron en mí. Al principio de mi cuento "Negrita y los gorriones" hablo de los cipreses convertidos en casas de departamento porque los pajaritos tenían sus nidos en distintas ramas. Hace un par de años, cuando me reencontré con "Pepe P. Pino" me di cuenta de dónde había sacado esa idea de un árbol poblado de casitas de animales.¡Gracias por tus comentarios tan estimulantes!

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    1. Hola Susana, necesito contactarme con la hija de Ines Malinow o la misma Ines si es posible, es por un libro que estoy escribiendo sobre escritores argentinos! No logro ubicar ningun dato de ellas y llegue a esta nota tuya (que es maravillosa) y lei que tenes contacto con ella! Porfavor, te imploro me respondas por aca o a ochitocortado@gmail.com millones de gracias! Un fuerte abrazo. Namasté.

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  6. ¡Hola, Viviana! Te mandé un mail. Cariños.

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